Por Laura Quiceno

 ”¿Te gusta la foto? Así tienes a José Saramago, el nombre del programa y Pilar…

Besos”

Escribe Pilar del Río a mi petición de una foto con el nombre del blog. Días antes había leído su columna en S Moda del País sobre la curiosidad y recordé al gran amor en la vida de José Saramago y su labor para preservar su obra.

El año pasado Pilar estuvo en la Feria del Libro de Bogotá, el país invitado era Portugal y nunca pude concretar nuestro encuentro. Hoy hablo con una mujer sensible que creció en España con el sabor de los higos maduros y el sonido de la radio, la hermana mayor de 15 hermanos que cree que la lectura de José Saramago nos hace más lúcidos y sensibles a todos, con ustedes Pilar del Río.

 Cuénteme sobre usted, ¿cómo fue su infancia?

 No tuve infancia: soy la mayor de 15 hermanos, mi primer recuerdo es meciendo a mi hermana recién nacida, que lloraba sin parar. Tuve que ser una especie de segunda madre. Nunca me interesó jugar, la vida real era más interesante. Y ocupaba todo el espacio.

¿Un olor, un sonido de su infancia?

Un jardín de un pueblo de Sevilla. Un perro que se llamaba Tom. Un vecino, que era Ricardito y que hoy igual es anciano, aunque tenga mi edad y yo no me considere tal. El sabor de los higos maduros. El sonido de la radio. 

¿Por qué decidió estudiar periodismo?

  Para contar lo que hacía el presidente de los Estados Unidos y el Papa. Para descodificar lo que se ve y entender lo que no se ve. Sigo sin haber conseguido ninguna de las propuestas. Tal vez tenga que volver a nacer y rebajar mis aspiraciones.
¿Y qué libro la marcó en la adolescencia?

No sé si en la adolescencia o ya en la primera juventud, pero “Memorias de un payaso” de Heinrich Boll me arañó fuerte. Nunca más he querido leer ese libro. Recuerdo que lo leí mientras traducía Antígona. O sea, 17 años, ya no era adolescencia. 

 ¿Tuvo un gran amor en su vida antes de José Saramago? ¿Alguien que la haya marcado para siempre?

Muchos amores antes de… Eso es lo bueno. Creo. 

¿Cómo cambió el amor de José Saramago su vida?

Perdón, tratar de esto me da pudor, pero digamos que, por lo pronto, cambié de país. Y eso ya es un cambio radical. Luego llega el otro, ver la vida a dos, que hasta entonces no había ocurrido.

¿Cómo preserva usted su legado hoy?

Intentamos, desde la Fundación José Saramago, mantener el espíritu crítico que animó su obra y la intervención cívica. El cuidado de los libros, de cada título, lo dejamos en manos de los lectores: quién mejor para preservar la creación literaria… Y si los lectores no guardan en sus estantes y corazones los libros, tal vez será que no merezcan la pena. No lo creo, me parece que José Saramago nos hace mejores, más lúcidos y sensibles a todos. 

 ¿Cuáles son los retos de la Fundación José Saramago para el 2014?

 De momento, empezamos en febrero el “Año Cortazar”, que pretendemos seguir con diversas iniciativas. También, al margen de la actividad ordinaria, exposiciones, presentaciones de libros, club de lecturas, tendremos un ciclo que responderá al título de “A vueltas con Dios y el pensamiento crítico”
Además de la fundación en qué proyectos trabaja (leí algunos artículos en S Moda del País)?

 Traduzco. Colaboro en radios. 

 ¿Piensa escribir sus memorias?

 Definitivamente no, pero gracias por preguntar. 

¿Cómo fue la experiencia de dejar entrar cámaras en el documental José y Pilar?

Bien, porque nunca, jamás en la vida, pensé que aquello fuera a exhibirse… De haber confiado un poco en lo que hacía el equipo de Miguel Mendes, le aseguro que me habría maquillado, o vestido mejor… Fue una buena experiencia, acabamos amigos, pero no pensaba que sería una película, sí un documental donde José, como tantas veces, hablaría de su trabajo y de su vida como escritor y como ciudadano. Cuando me preguntaban a mí, supuse que sería para cambiar de plano, jamás para ser coprotagonista. Fue una sorpresa, que aún hoy no puedo calificar. La película me gustó porque veo a José Saramago escribiendo “El viaje del elefante”, un tiempo por el que pasó la vida y la muerte. Y otra vez la vida. 

En Ensayos sobre la ceguera la mujer dice: ”Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí.” ¿Qué representaba la mujer en la vida de Saramago? ¿por qué ese papel protagónico de ella al final?

 En “Ensayo sobre la ceguera” la ciudad sigue, está todavía, hay una posibilidad de futuro. Luego, años después, aparece “Ensayo sobre la lucidez”, donde vuelve a aparecer la Mujer del médico. Y no cuento el final para no estropear la historia de quienes no la hayan visto, pero no es maravilloso. Porque no estamos haciendo, ahora que podemos, porque hay tecnología y medios, un mundo maravilloso, donde todos quepamos.

 Hoy, a un tiempo de su muerte ¿qué es lo que más extraña de él?

A él, simplemente.